Durante el verano, el océano Austral (aquel que rodea Antártica) se enriquece con nutrientes que afloran desde las profundidades. La acción del sol durante gran parte del día, el aumento de fosfatos y nitratos unido a las características de temperatura, salinidad y contenido de oxígeno del agua producen las condiciones ideales para la proliferación del fitoplancton, microorganismos que realizan fotosíntesis en el océano y que constituye el primer eslabón de las tramas alimentarias. El fitoplancton es alimento para el zooplancton, animales generalmente microscópicos que viven a merced de las corrientes, dentro de los que se encuentran, por ejemplo,  pequeños crustáceos como copépodos y eufáusidos. 

Los eufáusidos, llamados comúnmente “krill” (el nombre científico del krill antártico es Euphausia superba), ocupan un lugar fundamental en las cadenas tróficas que terminan en peces, aves, focas y ballenas. Es un crustáceo pelágico (se encuentra en la columna de agua), de color rojizo pálido y grandes ojos negros, mide entre 3-6 cm de largo y forma grandes agrupaciones en las aguas que rodean Antártica. Su hábitat varía de acuerdo con su edad. Los ejemplares jóvenes suelen vivir en la superficie de las aguas cercanas a las costas y en el agua que se encuentra bajo el hielo. Por su parte, el krill adulto habita aguas más profundas, en especial durante el invierno.

El krill juega un papel relevante en la regulación de CO2 en la atmósfera, ya que sus restos hunden carbono a aguas profundas, en donde puede permanecer por largos periodos de tiempo. Hasta 23 millones de toneladas de carbono, más que las emisiones anuales de CO2 de Bolivia, podrían dejarse fuera de circulación por año a través de este proceso. Aunque el ciclo de carbono todavía no se entiende por completo, podría ser perjudicado por la amenaza de supervivencia del krill al cambio climático.

La carne de krill es aprovechable en un 25% y su importancia como producto alimenticio para consumo humano se incrementó enormemente debido al progreso desarrollado en los últimos años en las técnicas y equipos diseñados para poder separar el caparazón y producir carne pura de krill. Su gran abundancia, sustentada por su tendencia a concentrarse en extensas áreas en la capa superficial del mar, facilita enormemente las operaciones de pesca de arrastre con equipos similares a los utilizados para la captura de especies pelágicas. 

Agregación de krill © Marine Science Australia

A comienzos de los 70, la creciente presión en la mayoría de las pesquerías tradicionales impulsó e incrementó el interés por el potencial comercial de las especies marinas antárticas que habían sido fuertemente explotadas (ballenas, focas, etc.). Aunque el interés fue centrado al principio en los peces, el potencial del krill como recurso pesquero fue claramente reconocido. 

Las últimas estadísticas indican que la biomasa del krill oscila entre 200 y 1.000 millones de toneladas. Sin embargo las actuales capturas apenas totalizan 100.000 toneladas anuales, siendo Japón el principal productor (45%), seguido de Rusia (11%), Ucrania (11%), Polonia (10%) y Chile (1%).

La experiencia obtenida a través de los buques dedicados a la pesca de krill indica que no son las capacidades de captura las que determinan el estado actual y las prospecciones para intensificar la explotación del crustáceo, sino problemas relacionados con el procesamiento y la comercialización en los mercados. En muchos casos la pesca de krill se desarrolla cerca de las colonias reproductoras de los depredadores de krill, tales como las colonias de pingüinos, y ya se ha manifestado preocupación en la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) por el posible efecto que estas capturas localizadas de krill podrían tener en los depredadores.

En 1982 se estableció la CCRVMA y hoy administra la pesca de krill en estas aguas mediante la imposición de límites de capturas que se asignan a lo largo de subáreas del océano Austral. Desde el año 2010, la industria pesquera de krill ha crecido constantemente con la entrada de empresas noruegas y barcos pesqueros, el aumento de capturas por parte de buques surcoreanos y el surgimiento de la flota china que pesca krill. Además de sustraer a los animales marinos una fuente de alimento vital, la pesca industrial de krill en aguas tan prístinas conlleva enormes riesgos ambientales: encallamientos, vertidos de petróleo y accidentes como incendios suponen una amenaza para la fauna y los frágiles hábitats del océano Austral. 

Paisaje antártico © Robyn M.

Debe destacarse que las temperaturas en la Península Antártica se están elevando más rápido que en cualquier otro lugar de la Tierra. Esto provoca una reducción masiva de la plataforma de hielo a la que el krill se asocia y en la que crecen microalgas que el krill come. Así, la abundancia de krill se relaciona estrechamente con la extensión de la cobertura de hielo marino del año anterior. La disponibilidad de este durante el verano antártico es crítica para el éxito reproductivo de una amplia gama de especies, lo que incluye varias especies de pingüinos, ballenas, focas y otras aves marinas. Con un clima cambiante, el krill ya está enfrentando un futuro incierto.

Ante esto, organizaciones no gubernamentales de carácter internacional como Greenpeace reclama también la colaboración internacional entre gobiernos, empresas y sociedades para crear una red de santuarios oceánicos a larga escala, incluido el océano Austral, con el objetivo de que en 2030 al menos el 30% de los océanos mundiales estén protegidos para conservar su importante biodiversidad.

Krill

 

Referencias bibliográficas

Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos https://www.ccamlr.org/es/organisation/acerca-de-la-ccrvma

Greenpeace (2018). Licencia para el krill: el desconocido mundo de la pesca en el océano Antártico. Recuperado de: https://es.greenpeace.org/es/wp-content/uploads/sites/3/2018/03/ResumenEjecutivoKrilFinal.pdf

Subpesca (s.f). Ficha de pesquería. Krill – Euphausia superba. Recuperado de: https://www.subpesca.cl/portal/618/articles-9918_documento.pdf

The Pew Charitable Trusts (2014). Protección del krill antártico: la clave para un océano saludable. Recuperado de: https://www.pewtrusts.org/-/media/assets/2015/04/krillfactsheetes.pdf

Villemur J.P (2004). El krill y su hábitat antártico. Boletín del centro naval. Recuperado de: https://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN808/808villemur.pdf