Actualmente, el desarrollo de la sociedad moderna y el avance de la investigación tecnológica dependen de manera casi exclusiva de la minería, y ya en las décadas de los 60-70, varias compañías mineras abrieron la posibilidad de explorar los fondos oceánicos en búsqueda de nuevos yacimientos minerales. 

El océano cubre casi las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, y los recursos energéticos y minerales que se pueden encontrar en sus profundidades incluyen petróleo, gas natural, hidratos de gas, nódulos de manganeso, costras ricas en cobalto, sulfuros masivos (ricos en zinc, plata, oro o cobre), fosforitas, áridos (arena y gravas) y placeres ricos en titanio, tierras raras, estaño, oro y diamantes.

Cabe destacar que las reservas conocidas del 96% del cobalto, el 84% del níquel o el 79% del manganeso se encuentran en yacimientos submarinos. Por tanto, los recursos minerales submarinos pueden resultar una fuente importante para el suministro de metales base y de alta tecnología como el cobalto, el teluro, el níquel, los metales nobles u otros en un mundo en el que la demanda crece considerablemente.

La actividad minera en los fondos marinos se encuentra bajo supervisión internacional en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) de 1982, siendo la herramienta internacional más importante que gobierna el régimen de los océanos.  En 1994 fue ratificada por 154 países, y actualmente la mayoría de los estados, incluídos Chile y todos los de la Unión Europea, se rigen por las normas establecidas en dicha convención. Bajo esta última y con el fin de reglamentar la exploración de recursos, se creó la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (International Seabed Authority, ISA).

Distinción de las zonas marítimas acuerdo a la CONVEMAR (1982)

En base a la Convención de 1982, el denominado ‘Mar territorial’ es el área hasta las 12 millas náuticas sobre el cual, un país tiene derecho de soberanía sobre el espacio aéreo, el agua, suelo y subsuelo marino. Entre las 12 y 200 millas, se encuentra la ‘Zona Económica Exclusiva” (ZEE) sobre la cual un país tiene soberanía para la exploración, explotación, conservación y administración de los recursos naturales vivos o no (minerales y recursos energéticos) en sus aguas, suelo y subsuelo marino. Pasadas las 200 millas, la ‘Plataforma Continental’ de un país, se puede llegar a ampliar hasta 350 millas, y dentro de esta zona un país tiene derechos para explorar y explotar recursos naturales del suelo y subsuelo marino aunque hay que pagar previamente por ello. Finalmente, el resto de los fondos marinos constituyen ‘La Zona’, que es considerada patrimonio común de la humanidad, y por lo tanto se necesita la formalización y contratación de una parcela de exploración con la ISA.

La localización de los yacimientos de minerales polimetálicos como los nódulos de manganeso, costras de ferromanganeso, con alto contenido en cobalto y sulfuros polimetálicos submarinos, ha sido posible gracias a la información adquirida a lo largo de numerosas campañas oceanográficas en todos los mares y océanos realizadas por numerosos países y cuyos datos han sido objeto de informes públicos y publicaciones científicas, donde las principales técnicas de adquisición de datos están representadas por tecnología de sonar multihaz, técnicas geofísicas de reflexión, dragado mecánico de muestras del fondo, además de las observaciones directas del fondo marino gracias a la utilización de vehículos no tripulados (ROV) que permiten la toma de fotografías y grabaciones de video junto con la toma de diferentes tipos de muestras y parámetros físico-químicos.

Una región de especial interés económico de estos depósitos se encuentra en el océano Pacífico Central, entre la zona de fractura Clarion-Clipperton. Se ha estimado que en esta zona los nódulos pueden llegar a concentrarse hasta valores de 10 kg/m2 y se estima una concentración elemental media 3 kg/m2 de manganeso, 80 g/m2 de cobre, 25 mg/m2 de cobalto y 0.2 kg/m2 de níquel.

Localización mundial de los principales depósitos polimetálicos y montes submarinos asociados a ellos. Fuente: Marino et al., (2017).

En relación a la tecnología de prospección minera submarina, es pionera la empresa canadiense Nautilus Minerals; cuyo éxito reside en utilizar tecnologías procedentes de la industria del petróleo y gas para la exploración y extracción de recursos minerales en alta mar, combinando estas tecnologías con técnicas mineras de dragado en superficie.

Fuente: Marino et al., (2017)

Toda la actividad minera (incluyendo la terrestre) debe considerar el impacto ecológico que genera, sumado a los retos de la minería en mares profundos, entre los cuales se encuentra el costo, el impacto a los ecosistemas marinos, la lejanía respecto a las costas, el desarrollo de tecnología, la incertidumbre sobre la rentabilidad, las condiciones (profundidad y presión) para la extracción y la fuerza de adherencia de los recursos minerales a los fondos marinos.

 

Anexo

Fuente: BCN (2019)

Referencias bibliográficas

Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) http://www.isa.org.jm/es/home

Foro Consultivo, Científico y Tecnológico (2018). Minería en mares profundos. México.https://www.foroconsultivo.org.mx/INCyTU/documentos/Completa/INCYTU_18-019.pdf

Marino et al., (2017). Llega la era de la minería submarina. Instituto Geológico y Minero de España (IGME). https://www.researchgate.net/publication/324210380_Llega_la_era_de_la_mineria_submarina

Somoza L & González F. (2011) Minería submarina: se inicia la explotación de los fondos. https://www.researchgate.net/publication/236879871_Mineria_submarina_se_inicia_la_explotacion_de_los_fondos_oceanicos

Weindenslaufer C & Loiseau V (2019). La Minería del Fondo Marino: Legislación internacional y comparada. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio/10221/27613/1/BCN_regulacion_de_la_mineria_submarina_2019.pdf