Desde la razón de su existencia hasta las referencias en la literatura y cultura pop, escondidos en la oscuridad y esperando el momento decisivo. Sumérgete y descubre las terribles dimensiones y poderes de mis monstruos marinos favoritos.

“Un mundo alienígena”, así fue como describió las profundidades de la Fosa de las Marianas, el reconocido director cinematográfico James Cameron. Han pasado más de diez años desde este importante hito para la humanidad y la ciencia, donde a través de un submarino altamente equipado el cineasta alcanzó los 10.908 metros de profundidad, revelando un mundo desconocido, carente de luz solar y una presión similar a más de mil atmósferas. 

Tengo el recuerdo de estar cursando mi primer año de periodismo -con el sueño de ser reportero gráfico de National Geographic, chiquitito- cuando supe de este increíble acontecimiento. Rápidamente ingresé al computador, expectante de ver las imágenes de las criaturas gigantescas y mitológicas que se esconden en las profundidades de nuestros océanos, y me topé solamente con noticias relacionadas a que la expedición había concluído de manera exitosa. 

Mis acercamientos con los monstruos marinos llegaron gracias a las exageradas -pero creíbles- historias de terror que solía contar mi padre cuando éramos chicos, agregando su propia ficción y mezclando con un poco de folklore nacional. Como por ejemplo, su propia versión de El Cuero, con la que comenzó mi fobia a las profundidades de los cuerpos de agua. Aunque fuese en una piscina, me imaginaba ese manto peludo, con afilados dientes que me arrastraría hasta ahogarme y devorarme. 

Ilustración de LeCorbeauQuiCroit

Pero ese niño -con una gran cuota de imaginación- terminó por crecer, aún con la ilusa esperanza de que la ficción o mitologías superen la realidad y así transformarse en testigo vivo de la aparición de algún monstruo marino. Hasta el presente, mi talasofobia (miedo hacia el océano abierto y no saber lo que se encuentra debajo) ha ido disminuyendo, mientras aumenta el deseo de querer sumergirse como Jacques Cousteau y explorar ese gran Planeta Azul en el que tantas civilizaciones pasadas, artistas y aventureras/os se inspiraron para contar increíbles historias que trascienden hasta el presente. 

Con el paso del tiempo y el sobre consumo de internet que deja derrames en los ojos, comencé a descubrir otras criaturas monstruosas que se encontraban en las profundidades de los océanos bíblicos, lovecraftianos, nórdicos e incluso chilenos. Pero, hasta ese entonces, sólo conocía nombres e ilustraciones dantescas, jamás sus orígenes y qué representaban. Ahora la historia cambió, y les dejo mis cuatro monstruos marinos favoritos: 

Leviathan 

Un dragón marino creado por Dios, de extensa longitud, similar a una serpiente, sin alas, una coraza impenetrable y escupe fuego. Estas son algunas de las características que destacan a este monstruo marino-divino, en el cual pasajes bíblicos aseguran que habita en las profundidades y se alimenta de carne humana.

Fue gracias a sus referencias en la cultura popular que conocí a este monstruo marino. Primero en la película Atlantis, caricaturizado como una máquina de guerra en forma de langosta gigante que protege la entrada a la misteriosa ciudad hundida. Como también el siempre temible pokemon Gyarados, la fiel representación de un dragón marino, quien con su hidrobomba destruía todo a su paso. 

Ilustración de Sandara

Con la obsesión de saber más sobre esta criatura, terminé leyendo la biblia y sus pasajes del origen del Leviathan, supuestamente hecho por Dios en representación del caos y el mal previo a la creación del mundo. Luego, esta criatura es descrita en el libro del antiguo testamento, Job, bajo una prosa poética digna de George RR Martin: 

‘¡El terror reina en torno a sus dientes! Su dorso son hileras de escudos, que cierran un sello de piedra; están entre sí tan trabados que ni un soplo se filtra entre ellos; se sueldan unos con otros, forman un sólido bloque. Su estornudo proyecta destellos, sus ojos parpadean como el alba. Antorchas brotan de sus fauces, se escapan chispas de fuego; de sus narices sale una humareda como caldero que hierve atizado; su aliento enciende carbones, expulsa llamas por su boca.’ (Job 41:6 – 41:13)

Para los marineros, el término de Leviathan se utiliza para referirse a cualquier monstruo marino: está presente en numerosos relatos como una criatura que al levantarse provoca altas marejadas o remolinos que le ayudan a devorar los navíos.

Cthulhu

Nací en la década de los 90’, época donde los libros -en lo personal aquellos ilustrados- y películas eran esa chispa que necesitaba nuestra imaginación para observar la cotidianidad con otra perspectiva. En ese entonces, los árboles se convertían en gigantes que bailaban tétricamente al viento; las piedras tenían nombre y se coleccionaban; y dependiendo de los bichos se clasificaban como aliados o enemigos. 

No recuerdo si fue en la biblioteca de mi colegio o en casa de un amigo, cuando conocí a este increíble monstruo marino (en mi opinión, el más escalofriante). Cthulhu nace de la perturbada mente de H.P. Lovecraft, quien en la década de los 20’ escribiría los que vendrían siendo sus primeros cuentos del género literario terror cósmico. No vale la pena entrar en detalles de la vida de este autor, quien paralelo a su mundo ficticio, era un ser humano despreciable, racista y xenófobo.

Ilustración de Andree Wallin

Este monstruo de enormes proporciones, aparece por primera vez a fines de los 20’, en la novela de Lovecraft: La llamada de Cthulhu, publicada en la famosa revista pulp Weird Tales. La historia, en resumidas cuentas, trata sobre el protagonista que encuentra unas misteriosas notas de su difunto tío, que daban a conocer la existencia de una antigua deidad marina, alabada por una peligrosa secta. 

“Si digo que mi imaginación extravagante captó imágenes simultáneas de un pulpo, un dragón y una caricatura humana, no estaría siendo infiel al espíritu de la cosa. Una cabeza gelatinosa y con tentáculos coronaba un cuerpo grotesco y con escamas provisto de unas alas rudimentarias, aunque era el contorno general del conjunto lo que hacía realmente aterradora la figura, tras la cual se vislumbraba vagamente un fondo arquitectónico ciclópeo.” (La llamada de Cthulhu, H.P Lovecraft)

Si su apariencia te parece espeluznante, espera conocer sus poderes y objetivos. Pero primero me detendré en un interesante dato que me reveló mi hermano, quien me recomendó escuchar el capítulo 33 de la primera temporada del podcast de los ilustradores Liniers y Montt. Como invitado, aparece un apasionado por la cultura del terror, ciencia ficción y deidades, el periodista chileno, Francisco Ortega. Plantea una teoría de que la ciudad sumergida ( R’lyeh) en la cual habita Cthulhu, está ubicada ‘cerca’ de Chiloé. En ese mismo episodio encontrarás las inspiraciones de Lovecraft para crear esta oscura historia. 

La llegada de Cthulhu fue previa a los humanos, y desde las profundidades del océano está esperando que se alineen los planetas y así despertar para que junto a sus fieles y temibles seguidores puedan ir a conquistar el mundo. Destacan entre sus poderes la manipulación de la realidad, telepatía y control mental de quienes lo miren a los ojos. Si el día llega, recuerden recitar «Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn», que significa: “En la Ciudad de R’lyeh, el difunto Cthulhu, espera soñando”. 

Y como dato extra/random/final: se cree que el personaje Davy Jones de la película Piratas del Carible está inspirado en las características físicas del Cthulhu; al igual que las representaciones alienígenas de la película Arrival -hermosa obra de arte-.

Kraken

¡Que ya no escuchemos voces felices, que nadie alce la vista al cielo buscando esperanza, que este día se maldiga por los que van a despertar al Kraken!
(Davy Jones, Piratas del Caribe II)

El cine tiene momentos mágicos personales, al igual que aquellas escenas que te dejan pegado al asiento o tiritando. El 2006 fue el estreno de la segunda película de Piratas del Caribe, presentando a un temible Davy Jones y la tripulación del Holandés Errante. 

Recuerdo estar muy asustado con 14 años y ver a esos marinos/monstruos con crustáceos y moluscos pegados en sus pálidas caras, reflejando que vivían en las profundidades. Pero el miedo real lo sentí en la presentación magistral del Kraken: la bestia marina colosal que, posterior a su invocación, emerge de las profundidades para destruir una embarcación entera con sus gigantes tentáculos. En estos momentos, suena en mi cabeza el órgano de Davy Jones, mientras se alzan dos tentáculos  -aún más grandes- que terminan por partir en dos la embarcación. 

Los orígenes del Kraken se remontan al siglo X, específicamente en la cultura escandinava, apareciendo por primera vez en un relato escrito por el Rey Sverre de Noruega. En ese entonces, los marineros de los países nórdicos aseguraban que un calamar o pulpo gigante -más de 50 metros, según testimonios- era causante de ataques fatales a diferentes navíos, utilizando sus grandes tentáculos o formando remolinos hasta las profundidades de los mares helados.

Ilustración de OliverInk

La popularidad del Kraken fue aumentando, particularmente por la ciencia, donde la criatura mitológica fue incluida como un molusco cefalópodo en el libro Systema Naturae, del biólogo Carl Linnaeaus. Pero la fama alcanza más rincones gracias a la ficción, las historias de los marineros navegaron por todos los puertos del mundo, especialmente en las costas de Angola, donde existen registros de una embarcación que sufrió ataques por partes de un pulpo o calamar gigante. Estos testimonios fueron agregados en la obra del malacólogo francés, Pierre Denys de Montfort, con una primera ilustración gráfica de cómo supuestamente sería el temible Kraken.

Bloop

No fue hace tanto tiempo que supe la increíble historia de Bloop, el único monstruo marino de este extenso artículo que tiene su origen en un sonido subacuático. Todo sucedió el año 1997, cuando en uno de los hidrófonos de la NOAA, ubicados en el océano Pacífico sur, detectaron un sonido de alta amplitud, el cual según los científicos podría ser escuchado por varios otros sensores en un rango de 5.000 kilómetros. 

Tuvieron que pasar 15 años para destruir la ilusión de quienes, en ese entonces, creían que el misterioso sonido provenía de un animal marino mucho más grande que la ballena azul, el mamífero más largo del planeta. El 2012 La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica aseguró que los ruidos pertenecían a terremotos de hielo originados por movimiento de glaciares. 

Ilustración del Bloop

En la investigación de este monstruo, di con el paradero de una interesante noticia. El año 2002 fue publicada en la revista New Scientist una entrevista que se le realizó a Christopher Cox, quien dirigió el Proyecto de Monitoreo Acústico de la NOAA en Newport, Oregon. El científico, quien asegura reconocer todo ruido submarino y su procedencia, comentó que el perfil auditivo del Bloop es similar al de una criatura animal, destacando que es “mucho más poderosa que las llamadas realizadas por cualquier animal en la Tierra”.

La corazonada de Fox es que el sonido apodado Bloop es más probable que provenga de algún tipo de animal, porque su firma es una variación rápida en la frecuencia similar a la de los sonidos que se sabe que hacen las bestias marinas. Sin embargo, hay una diferencia crucial: en 1997 Bloop fue detectado por sensores a una distancia de hasta 4800 kilómetros. Eso significa que debe ser mucho más fuerte que cualquier ruido de ballena o cualquier otro ruido animal. ¿Es remotamente posible que alguna criatura más grande que cualquier ballena esté al acecho en las profundidades del océano? (Entrevista a Christopher Cox, Revista New Scientist 2002)

Las oscuras profundidades tienden a convertirse en escenarios macabros para nuestra imaginación; pero en la ausencia de luz y lejos de nuestros pies hay un mundo aún por descubrir. Recuerden las palabras de James Cameron luego de llegar al punto más profundo de las Fosas de las Marianas, abajo es un “mundo alienígena”. Me gusta creer que, al igual que el universo inexplorado, el océano aún guarda grandes misterios, pero no olvidemos que por sobretodo, el océano guarda y asegura nuestra vida.