Imagina que estás en la playa un día de verano, la piel calentita al sol, los pies en la arena, la brisa marina en tu cara. A unos pasos de donde estás hay una caleta de pescadores en plena faena, recalan botes de tonos amarillos, los pelícanos y gaviotas revolotean cerca, las personas van y vienen consultando precios de pescados, picorocos y piures, y el olor característico a mar te llena la nariz. Ahora, de los pescadores que imaginaste en la caleta, ¿cuántas eran mujeres?

© Celina Mutti Lovera

Con un maritorio de más de 3 millones de kilómetros cuadrados, no podemos negar que Chile es un país oceánico, y la actividad pesquera es muy importante para la economía nacional. Las capturas marinas superan los 2 millones de toneladas de peso vivo, o sea el 4% de las exportaciones mundiales[1], lo que posiciona a Chile dentro de los 10 países pesqueros más importantes del mundo[2]. Y aunque la participación de las mujeres en este rubro ha sido invisibilizada históricamente, se reconoce desde épocas prehispánicas su rol fundamental en las actividades de pesca, recolección y aprovechamiento de los recursos marinos que caracterizan a nuestro país. 

En 2020, se publicó el Mapa de Género del Sector Pesquero Chileno[3], que da cuenta de la distribución de roles dentro de la pesquería de acuerdo al género, y por supuesto, los resultados reflejan una amplia brecha en el sector: en el 2019 habían 91.436 personas inscritas en el Registro Pesquero Artesanal (RPA), de las cuales el 31,8% (22.063 personas) corresponden a mujeres, cifra que disminuye cuando se analizan los registros en el Registro de Organizaciones Artesanales, donde se inscriben los integrantes de una organización artesanal. Allí, las mujeres alcanzan el 20,51% de participación (11.386 socias versus 55.502 socios) y tan solo el 1,8% (1.190 mujeres) ocupan algún cargo directivo en ellas.

Las pescadoras no sólo deben lidiar con la baja representatividad, sino también con una baja escolaridad (el 39% tiene la educación media completa), escasa previsión social (un 66% no cuenta con previsión[4]), y discriminación de género, situación agravante para su vida y bienestar. Al respecto, entrevisté a Kimberly Doering (31), mujer de mar de corazón, quien lleva más de cinco años dedicada a la pesca artesanal en la caleta de Quintay. A continuación, comparto algunas de sus reflexiones.

Kimberly Doering. Fotografía cedida

Kimberly, tu familia no es pescadora, de hecho ustedes son originarios de Santiago, ¿cómo comenzó entonces tu trabajo en la pesca artesanal?

Entré a la pesca artesanal por necesidad, me fui a vivir a Quintay porque amo el mar pero no tenía trabajo, y comencé acercándome a la caleta de a poco, le llevaba desayuno a los pescadores, ayudaba a desenmallar pescados, luego ayudaba con las descargas. Hasta que un día me embarqué reemplazando a un tripulante, y así comenzó mi historia como pescadora.

¿Has vivido la brecha de género en la pesca?

Mi experiencia como mujer en la pesca ha sido muy bonita, muy cansadora y a veces muy estresante. Mi escuela ha sido la caleta de Quintay, donde he podido ir creciendo, partí como tripulante y ahora ya tengo bote propio. Pero lamentablemente sí he sentido discriminación, como mujer tenemos que demostrar todo el tiempo que podemos hacer la pega. Por ejemplo, la pesca de la jibia requiere de mucho esfuerzo físico y resistencia, pasas frío, te ensucias, y cuando llega un hombre a pedir bancada para la pesca de jibia se la dan aunque nunca haya ido a la mar, en cambio a mi me miran con cara de “no te la vas a poder” y no me llevan. También me han dicho “yo no llevo mujeres en el bote porque traen mala suerte”. Siento que los pescadores ven a la mujer como débil, frágil, como alguien a quien ayudar y no al revés. También tuve la oportunidad de embarcarme en otro país de Sudamérica y en esa experiencia sentí por lejos mucha más discriminación que en Chile, todos me sexualizaban, me preguntaban si tenía hijos, etc. Lo pasé pésimo, incluso me embarqué con cuchillo en mano por si acaso…

Además está la competencia, hay mucha y yo partí mucho más atrás por ser mujer, incluso teniendo mi bote me ha costado mucho encontrar gente que se quiera embarcar conmigo, ha sido bien desgastante tener que estar todo el tiempo demostrando que me la puedo. 

Hay hartas mujeres pescadoras y podemos hacer exactamente el mismo trabajo que los hombres, ya basta de decir que hay trabajos de hombres y otras de mujeres. La pesca es un trabajo de fuerza física, sí, pero eso es entrenable, todo lo demás es perseverancia, paciencia y sabiduría. Además, las mujeres tenemos ese fuego, esa rabia interior que sale cuando te dicen “no puedes” y aparece una energía enorme que le demuestra a todos que se equivocan. Las mujeres resistimos mucho mejor las condiciones adversas, incluso he visto hombres que no se pueden una jibia, que se marean. Entonces, ¿cómo demostramos que las mujeres pescadoras estamos ahí y qué podemos hacer el trabajo igual de bien? Ya basta con el tabú, basta con el estereotipo.

Las relaciones de género no solo influyen en cómo se organizan los hogares o las instituciones, también en cómo se usan y manejan los recursos naturales. Como señala la WWF[5], es necesaria la participación deliberante de las mujeres en los órganos de decisión y gestión de la pesca artesanal, estableciendo cuotas de género; se debe potenciar y comprometer financiamiento para emprendimientos de mujeres; el Estado debe proveer capacitación técnica y promover el reconocimiento de las enfermedades derivadas de la práctica de la pesca artesanal -un amplio abanico que incluye artrosis, tendinitis, hernias, lesiones, entre otras-, acompañado de la existencia de seguros estatales.

Las mujeres representan un grupo importante dentro del esfuerzo pesquero y contribuyen a la innovación del sector, de hecho, alrededor de un tercio de las registradas en el RPA realizan otras labores vinculadas a la pesca artesanal, como encarnadoras, fileteadoras, charqueadoras, ahumadoras, artesanas, etc. Las mujeres cumplen el mismo rol que los hombres dentro de la pesca y llegó el momento de visibilizarlas.

[1] Datos del 2018 obtenidos de FAO. El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2020

[2] FAO. Fishery and Aquaculture Country Profiles. Chile

[3]https://www.subpesca.cl/portal/618/articles-108024_recurso_1.pdf

[4]Datos de mujeres en oficios pesqueros para la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins. Caracterización realizada por Fundación Mujeres de Mar https://mujeresdemar.cl/caracterizacion-ohiggins/ 

[5]https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/vision_sobre_las_mujeres_y_la_pesca_artesanal_ok.pdf