La menopausia, ese momento de la vida de una mujer cuando cesa la capacidad de reproducción, ha desconcertado tanto a científicos como a las mismas mujeres que atraviesan por sus síntomas. ¿Por qué algunas especies, incluidos los humanos, han evolucionado para experimentar este fenómeno, viviendo muchos años después de perder la capacidad reproductiva? Esta pregunta se profundiza al considerar que, de los 5,000 mamíferos conocidos, solo cinco especies de cetáceos con dientes, incluidas las orcas, belugas y narvales, comparten esta característica con los humanos. La ausencia de menopausia en otros mamíferos cercanos, como los delfines, agrega otro nivel de intriga.

Investigadores del Reino Unido se propusieron desentrañar este misterio y descubrieron que humanos y estos cetáceos comparten una “historia de vida convergente” que llevó a la evolución independiente de la menopausia. El estudio, publicado en Nature, sugiere que esta adaptación puede haber surgido por razones similares en ambos grupos.

Los cetáceos y los humanos que experimentan la menopausia viven significativamente más tiempo que sus contrapartes masculinas y otras especies de tamaño similar. Esto apoya la “hipótesis de la abuela”, que propone que las hembras mayores ayudan a cuidar a sus nietos, contribuyendo así a la supervivencia de la especie de una manera diferente a través del cuidado y la sabiduría acumulada, en lugar de seguir reproduciéndose. Esta estrategia reduce la competencia por recursos entre madres e hijas y asegura una mayor tasa de supervivencia para la próxima generación.

Tanto en las sociedades de cetáceos como en las humanas, las matriarcas desempeñan roles cruciales, especialmente en tiempos difíciles, como los desafíos ambientales o la escasez de alimentos. La experiencia y el conocimiento de estas hembras mayores ayudan a la familia a superar estas situaciones. Curiosamente, esta estructura social matriarcal no es suficiente por sí sola para explicar la menopausia, como demuestra el caso de los elefantes, donde las hembras mayores siguen reproduciéndose a lo largo de su vida.

A pesar de los avances, los investigadores advierten que el estudio de las cetáceos y su comparación con los humanos no ofrece respuestas definitivas sobre la evolución de la menopausia. Además, existe una crítica creciente hacia la investigación de la menopausia en mujeres, la cual ha sido históricamente insuficiente debido a un sesgo de género en la ciencia médica. Este estudio subraya la importancia de las abuelas, tanto humanas como de cetáceos, en la vida de sus descendientes, mientras llama la atención sobre la necesidad de una mayor investigación y consideración de las mujeres mayores en la salud pública y la ciencia.

Pueden encontrar la investigación completa en el siguiente link: The evolution of menopause in toothed whales